El apego en las relaciones de pareja

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¿Eres evitativa, ansioso o tienes un apego seguro? Las redes sociales están llenas de publicaciones que relacionan cada estilo de apego infantil con la manera en que nos relacionamos en pareja.

En el artículo «Los 4 estilos de apego: ¿qué son y cómo nos afectan?, explicamos qué es el apego, cómo se establece y cuáles son sus distintos tipos. Hoy exploraremos cómo los diferentes estilos influyen en nuestras relaciones de pareja, y de qué manera pueden gestionarse para construir vínculos más saludables y conscientes.


Apegos y pareja

Como vimos en el anterior artículo, los estilos de apego son patrones emocionales que surgen a partir de la relación con nuestra madre o cuidador principal. Éstos determinan cómo nos relacionamos con los demás y cómo nos comportamos en nuestras relaciones.

Las relaciones amorosas se encuentran profundamente influenciadas por nuestros estilos de apego. Este concepto, explorado en detalle en el libro «Maneras de amar» de Amir Levine y Rachel Heller, explica cómo el tipo de apego que formamos en nuestros primeros años de vida se refleja directamente en nuestras relaciones de pareja en la edad adulta.

Levine y Heller explican que los estilos principales de apego coinciden con los tipos de apego infantil: apego seguro, apego ansioso, apego evitativo y apego desorganizado. Mientras que las personas con apego seguro pueden construir relaciones equilibradas y estables, aquellas con apego ansioso o evitativo tienen más dificultades a la hora de encontrar el equilibrio entre cercanía y autonomía.

Apego seguro

El apego seguro es el estilo más saludable y equilibrado de los cuatro. Las personas con este tipo de apego tienden a sentirse cómodas con la intimidad emocional y no temen la dependencia natural sana dentro de sus relaciones, tanto de sí mismos como de sus parejas.

  • Confianza: Tienen una visión positiva tanto de sí mismos como de los demás, lo que les permite confiar fácilmente en sus parejas.
  • Buena comunicación: Son abiertos al expresar sus necesidades y sentimientos, y están dispuestos a escuchar y comprender a sus parejas sin caer en dinámicas de control o manipulación.
  • Seguridad emocional: Su sentido de seguridad les permite navegar los conflictos sin sentirse amenazados o abrumados.

Las personas con un apego seguro tienden a construir relaciones estables, equilibradas y emocionalmente satisfactorias. Están dispuestas a comprometerse, manejar el conflicto de manera constructiva y apoyar a sus parejas en momentos difíciles sin perder su sentido de individualidad. Al tener una base emocional sólida, no necesitan juegos de poder ni estrategias manipulativas para sentirse amadas o validadas.

Apego ansioso

El apego ansioso se desarrolla cuando los cuidadores primarios son inconsistentes en su respuesta a las necesidades emocionales del niño. A veces están presentes y afectuosos, pero en otras ocasiones son distantes o no disponibles. Esto genera una profunda inseguridad y miedo al abandono, que se traslada a la vida adulta.

  • Necesidad  de aprobación: Las personas con apego ansioso buscan validación y afecto de manera continua, lo que a menudo se manifiesta en una hipersensibilidad al rechazo.
  • Miedo al abandono: Este estilo se caracteriza por una profunda inseguridad en la relación, donde cualquier signo de distanciamiento por parte de la pareja puede ser percibido como una amenaza.
  • Dependencia emocional: Pueden volverse emocionalmente dependientes de su pareja, basando su autoestima en el nivel de atención y amor que reciben.

Las personas con apego ansioso suelen estar en un estado de alerta constante, temiendo que su pareja las deje o que el afecto disminuya. Este temor puede llevarlas a ser posesivas, demandantes o emocionalmente volátiles. Aunque buscan cercanía, su intensa necesidad de afecto puede agobiar a la pareja, generando tensiones y conflictos. En relaciones con personas de apego evitativo, esto puede crear un ciclo de persecución y huida, donde una parte busca desesperadamente contacto y la otra necesita distancia.

Nivel leve: Puede necesitar cierta validación y contacto frecuente, como enviar mensajes para saber que todo está bien. Puede sentirse insegura si su pareja no responde de inmediato, pero generalmente se calma cuando recibe atención.

Nivel alto: Se muestra extremadamente dependiente y teme el abandono constantemente. Suele buscar confirmación constante del amor de su pareja, y puede reaccionar con ansiedad o ira si percibe que no está recibiendo suficiente atención.

generosidad bcn gestaltApego evitativo

El estilo de apego evitativo se desarrolla cuando los cuidadores son emocionalmente distantes o no responden adecuadamente a las necesidades del niño. Estas personas aprenden a depender de sí mismas y a reprimir sus emociones, creyendo que la cercanía emocional es peligrosa o indeseable.

  • Autonomía extrema: Prefieren la independencia emocional y tienden a mantener una distancia emocional considerable en sus relaciones.
  • Dificultad para confiar: Tienen problemas para confiar en los demás, y a menudo evitan la intimidad emocional por miedo a sentirse vulnerables.
  • Rechazo de la dependencia: Ven la dependencia como una debilidad y, por lo tanto, se sienten incómodos cuando sus parejas buscan cercanía o apoyo emocional.

Las personas con este tipo de apego tienen dificultades para mantener la cercanía emocional en sus relaciones. Pueden parecer frías o distantes, evitando la intimidad y el compromiso. Aunque pueden participar en relaciones románticas, a menudo prefieren mantener a sus parejas a una distancia segura, lo que puede llevar a la frustración y confusión de la pareja, especialmente si esta tiene un apego ansioso. Tienen dificultades a la hora de gestionar el conflicto, ya que su tendencia es retirarse o desconectarse emocionalmente en lugar de enfrentar y resolver problemas.

Nivel bajo: puede disfrutar de la cercanía emocional, pero a menudo necesita espacio personal y tiende a evitar conversaciones profundas sobre emociones, prefiriendo relaciones que no sean demandantes.

Nivel alto: En un nivel alto, la persona evita el compromiso y se muestra emocionalmente distante. Puede rechazar gestos de afecto o evadir conflictos, evitando cualquier interacción que implique vulnerabilidad o cercanía emocional intensa.

Apego desorganizado

Es el menos común y suele ser el resultado de experiencias traumáticas en la infancia. Los niños con este tipo de apego no saben qué esperar de sus cuidadores, ya que pueden ser tanto una fuente de consuelo como de miedo.

  • Confusión en la relación: Estas personas muestran comportamientos contradictorios, deseando cercanía pero al mismo tiempo temiéndola.
  • Reacciones emocionales extremas: Sus respuestas emocionales a menudo son intensas y descontroladas, lo que genera inestabilidad en sus relaciones.
  • Dificultad para regular emociones: Tienen problemas para manejar sus emociones y, en ocasiones, pueden actuar de forma errática o impredecible.

El apego desorganizado es una mezcla de los apegos ansioso y evitativo, y crea relaciones intensas y caóticas. Las personas con este estilo pueden desear el afecto y la cercanía, pero al mismo tiempo rechazarlo por miedo a ser heridas. Este comportamiento contradictorio a menudo genera una relación montañosa, con altibajos emocionales extremos y dificultades para establecer una estabilidad emocional. En algunos casos, estas personas pueden involucrarse en relaciones tóxicas o abusivas, repitiendo patrones de su infancia.

Nivel bajo: Puede mostrar un patrón inconsistente, alternando entre búsqueda de cercanía y temor al rechazo. Se muestra confuso sobre sus propios deseos en la relación.

Nivel alto: La persona se comporta de manera errática e impredecible, pasando de una actitud afectuosa a una defensiva, generando caos y desconfianza en la relación.


¿Elegimos pareja en función de nuestro apego?

Uno de los temas más estudiado en este campo es si la atracción que se produce hacia otra persona viene determinada por su estilo de apego o por el propio. Varios estudios descubrieron que las personas evasivas prefieren a personas de estilo ansioso y que las mujeres ansiosas tienen más posibilidades de relacionarse con hombres evasivos… pero ¿por qué?

La atracción entre los estilos de apego ansioso y evitativo se da porque se «complementan» mutuamente, reafirmando las ideas que ambos tienen sobre las relaciones y sobre sí mismos: la persona ansiosa confirma su creencia de que no recibe la proximidad que necesita y además, que aquellos que le importan acaban abandonándola. Por su parte, la persona evasiva reafirma su autoimagen «independiente» y «fuerte» a partir de cómo la percibe el ansioso y también confirma la creencia de que los demás siempre le piden más de lo que puede ofrecer.

Levine y Heller añaden a la explicación anterior que las personas ansiosas interpretan su inseguridad, ansiedad, preocupación y obsesión por la pareja de estilo evitativo como amor hacia ella, hecho que provoca una confusión entre señales de pasión y amor con el malestar que en realidad les crea relacionarse con personas evitativas.

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El apego adulto es variable

A pesar de que nuestro tipo de apego es un patrón que se mantiene en el tiempo, de adultos podemos desarrollar diferentes comportamientos en función de la persona con la que nos relacionamos, del tipo de relación que mantenemos o de determinadas experiencias que hemos vivido. Es decir, que en función de las circunstancias podemos tener un comportamiento más o menos extremo dentro de nuestro propio tipo de apego o incluso mostrar rasgos de otros estilos.

Una persona con un apego ansioso, por ejemplo, se sentirá más tranquila y segura si está en una relación con alguien de apego seguro que le ofrezca estabilidad y confianza. Por otro lado, una persona con apego seguro puede acabar desarrollando comportamientos ansiosos si se relaciona con alguien altamente evitativo. Si tenemos una relación traumática, puede ser que en las próximas relaciones nos posicionemos en un comportamiento más extremo para protegernos del sufrimiento experimentado.

¿Es posible cambiar el estilo de apego?

Una buena noticia es que los estilos de apego no son inmutables. Si bien es cierto que están profundamente arraigados, el autoconocimiento, la terapia y las relaciones conscientes pueden ayudarnos a  desarrollar un apego más seguro. En parejas, es posible trabajar juntos para crear un entorno de confianza y comunicación que favorezca una vinculación más saludable.

El primer paso es tomar conciencia de nuestro propio estilo de apego, reconocer nuestros patrones automáticos y entender cómo estos afectan nuestras relaciones. Luego, a través del trabajo personal y con nuestra pareja, podemos comenzar a reemplazar estos patrones por respuestas más saludables y equilibradas.

Si te has identificado con alguno de estos estilos de apego y sientes que están afectando tu relación, recuerda que el cambio es posible. En Bcn Gestalt te acompañamos a explorar tus patrones emocionales y construir vínculos más saludables. 


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