Mitos y verdades de la terapia Gestalt – 1 parte

Aunque sus inicios se sitúan en los años 40, en la última década la terapia Gestalt se ha dado a conocer con mucha fuerza gracias a sus técnicas vivenciales y sobre todo a sus resultados. Con todo ello también se han ido desarrollando algunos mitos en torno a sus fundamentos y prácticas. 

En el artículo de hoy vamos a aclarar algunos de ellos para evitar que sigan creando confusión con respecto a la verdadera naturaleza y aplicaciones de este enfoque terapéutico humanista:

 


1- «Te vuelve en contra de los tuyos»


Aunque este mito podría ajustarse a cualquier enfoque psicoterapéutico, se ha extendido en relación a la Gestalt, de la que se dice que separa parejas, familias y amigos. Ni la Gestalt ni ninguna otra terapia, obviamente, separan nada. Se separa la persona que, a partir del trabajo que va realizando, toma conciencia de sus vínculos menos sanos y decide ponerles límites o romperlos. Quien se siente «perjudicado» suele ser quien se beneficiaba de ello…

Se separa quien toma conciencia de sus vínculos menos sanos y decide ponerles límites

Si nuestra pareja, amiga o familiar empieza a modificar sus conductas menos saludables o algunos roles establecidos y éstos nos beneficiaban de algún modo, la vía fácil es la de rebelarse contra el cambio culpando al proceso o al profesional. Hace un tiempo escribimos este artículo sobre el tema:

Mitos y verdades de la terapia Gestalt – 1 parte

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Los terapeutas acompañamos a las personas hacia sus propias respuestas y soluciones. La decisión de cambiar actitudes, romper vínculos o realizar elecciones distintas, por lo tanto, es un camino natural elegido libre y conscientemente. 

 


2- «Se centra sólo en lo emocional» 


Para la Terapia Gestalt trabajar la esfera emocional es imprescindible por muchos motivos, pero sobre todo porque nuestros patrones emocionales determinan cómo nos relacionamos y vivimos lo que nos sucede. Saber conocer, reconocer y gestionar las propias emociones, por lo tanto, es básico para poder desenvolvernos de forma consciente y sana. Trabajar lo emocional no significa descuidar lo cognitivo o lo corporal. El equilibrio emoción-mente-cuerpo es otro de los puntos esenciales del trabajo en Gestalt.

La creencia de que en Gestalt sólo nos centramos en las emociones también puede venir de una mala interpretación de la premisa del «dejarse sentir». La simplificación de este mensaje parece una invitación a dejarse llevar por los impulsos emocionales y justificar así cualquier comportamiento «sentido» en donde todo vale. Nada más lejos de la realidad.

La dimensión emocional es el motor principal de nuestro comportamiento

El significado real y profundo del «dejarse sentir» es darle a la dimensión emocional, que es el motor principal de nuestro comportamiento, la relevancia que le corresponde y que nuestra sociedad hiperracional suele negarle. Esto se refleja en la mayoría de nosotros, que no sabemos muy bien cómo lidiar con nuestras emociones.

Este «dejarse sentir» en un plano más individual,  puede significar cosas muy distintas para cada uno. Para una persona muy mental puede ser «darse cuenta» de que tiene una dimensión emocional e integrarla en sí. Para personas muy emocionales o con problemas de autorregulación, quizás simplemente sea sostenerla sin actuarla, sin que tome el control desde algo impulsivo o sobredimensionado.

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La buena aplicación de este principio (y de cualquier otro) pasa por ajustarlo a cada individuo según sus características personales. Una buena profesional sabrá cómo adecuarlo a las necesidades de cada uno de sus clientes.

 


3- «El «aquí y ahora» te vuelve despreocupado»


La deformación del «aquí y ahora«, uno de los principios básicos de la Gestalt, da lugar a ideas muy alejadas de su verdadero significado. Una de las más comunes es cuando se toma como una huida de la responsabilidad, una invitación hedonista a «vivir el momento» sin pensar en sus consecuencias.

El auténtico «aquí y ahora» es un concepto de gran profundidad y alcance terapéutico. Bien comprendido y aplicado nos acerca a una actitud de autoconocimiento, atención, responsabilidad y conciencia en el momento presente. Éste nos conecta a la realidad actual de nuestra existencia a nivel interno (emociones, pensamientos, sensaciones) y externo (lo que nos rodea). La presencia en el «aquí y ahora» debe darse con lo que esté presente, sea agradable o desagradable.

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Más allá del concepto, trabajar sobre el presente en terapia significa darle importancia a lo que está sucediendo en el momento actual, por delante de fantasías sobre el futuro o enganches al pasado. Eso no significa que no se trabajen dichos contenidos: muchas veces las dificultades actuales se relacionan con temas del pasado, por lo que será necesario ir a revisar sus orígenes. Otras, habrá que tener en cuenta el futuro para prevenir lo que vamos a necesitar (cuidarnos a nivel emocional, estudiar para un examen, ahorrar para el alquiler) o conocer las consecuencias de nuestros actos.

— En un próximo artículo aclararemos algunos mitos más de la Terapia Gestalt. Si tienes alguna duda o has oído algún otro, ¡escríbenoslo en los comentarios!.



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