Testimonios

ALGUNOS TESTIMONIOS DE PERSONAS QUE HAN REALIZADO SU PROCESO TERAPÉUTICO EN BCN GESTALT: 


“Antes pensaba que la terapia era para los que tienen problemas. Como yo no tenía ningún problema “serio” siempre pensé que no era para mí. Vamos, ni me lo planteé. Un día hablando con una buena amiga me contó que ella hacía terapia Gestalt. Me contó cómo le estaba yendo y me lo recomendó. A mí me pareció genial para ella pero no lo veía como algo para mí. Sencillamente no me veía tan mal como para tener que ir a terapia.

Pasaron unos años y me fueron pasando cosas. Gracias a esta amiga empecé a observar que parecía haber una relación clara entre mis fases de alto estrés y mis enfermedades. Eso me hizo reflexionar. (…)  Yo tenía que cambiar. Necesitaba aprender a vivir la vida con más calma.

Así que le pedí el contacto a mi amiga y llamé (…) Yo iba con la mente muy abierta y con muchas ganas de aprender. Él supo ver rápidamente cuáles eran mis “problemas” (o neuras, cómo él las llama) y con su “saber hacer” pausado y cargado de humor empezamos a vernos una vez por semana para trabajar. (…) Miro hacia atrás y veo cómo estaba hace un par de años y al compararlo con cómo me siento ahora me siento orgullosa de nuestro trabajo juntos y sobre todo…¡Feliz!”

Inés, Málaga


“Todo empezó hará unos 3 años, cuando ciertos infortunios ocurrían muy seguídos. Al principio pensaba que era todo mi culpa pero en algún momento me dije que no era yo si no algo en mi, algo nuevo, o muy viejo que se había quedado atrapado. Entonces recurrí a ver una salida, un mundo nuevo, donde el yo de siempre ahí está. (…) 

Han habido momentos álgidos que pensaba “ya estoy bien”,  pero cuando te quieres conocer y te empiezas a leer, ves que sientes que tu corazón y tu cabeza no se mueven con la misma sintonía, por eso seguía aunque cada día me sentía mejor (…) Creo que esto es de lo que mas aprendí, de todos esos momentos, relaciones, y amistades tanto profesionales como personales, pues se iban transformando e incluso yendo. Vi y ellos vieron que ya no era el mismo. Esto suena siempre como algo negativo pero es todo lo contrario es positivo porque ya no vivo en el mismo círculo vicioso.

Podría contar muchísimo más, pero bueno sólo dejo un par de cosas, esto es el comienzo del “yo” de ahora (…) es lo mejor que he hecho, después de ser quien soy. No me arrepiento de nada de lo que ha pasado en 3 años que es mucho, y solo puedo decir ahora que soy Nestor. 
Un abrazo, y sigan mi inspiración.”

Néstor, Hamburgo


“Empecé la terapia Gestalt entre ataques de pánico y tristeza a causa del sufrimiento que me auto imponía inconscientemente yo misma y que venia derivado de experiencias pasadas en las que me basaba siempre para etiquetarme y juzgarme sin piedad. Estaba acostumbrada a vivir en cualquier momento que no fuese el presente y eso me pasaba factura con una fuerte ansiedad continua.

Un tiempo de terapia después, os puedo decir que esto funciona, que he crecido como persona, he tomado conciencia de mi vida y me he convertido en la protagonista de ésta, desentrañando mis neuras y sabiendo que es lo que me ha llevado a interiorizarlas hasta convertirlas en mi comportamiento habitual, para así librarme de ellas”

Anabel, Barcelona


No exagero en absoluto si afirmo que la terapia Gestalt que realizo en Bcn Gestalt me ha cambiado la vida. La explicación es sencilla: antes era esclavo de mis neuras, mis inseguridades, mis incapacidades… y entraba en bucles destructivos de los que no lograba salir. Desde que inicié mi proceso terapéutico, poco a poco, mediante el conocimiento de uno mismo y el análisis de la realidad desde perspectivas diferentes a las que uno acostumbra a mantener, he ido tomando las riendas de mi propia vida, mejorando enormemente problemas concretos, aumentando mis energías y recursos para seguir creciendo y, lo que es mejor, cada vez de forma más autónoma.

En resumen: mi calidad de vida se ha visto multiplicada exponencialmente. Soy mucho más feliz y me siento mucho más preparado para afrontar los retos de mi vida, para vivirla en paz y para disfrutarla de un modo que antes era incapaz. Abrirme camino en el crecimiento personal ha sido la mejor decisión que he tomado jamás, el mejor regalo que me he ofrecido nunca. Además de todo lo comentado con anterioridad, hay muchas otros beneficios que son imposibles de incluír en estas pocas líneas, que van experimentándose a medida que se avanza en el camino y que son aplicables al presente, al día a día.

Es por este motivo, sumado al hecho que es uno mismo el que determina la dirección y el ritmo de su propio proceso, que este viaje de crecimiento, pese a tener momentos duros y difíciles, es muy reconfortante interiormente. Es alimento para el alma. Es vida.”

Pedro, Barcelona


“Agradezco a la vida la posibilidad que me dió de conocer a Sergi Franch de Bcn Gestalt. Él ha sido 4 años mi terapeuta. De él he aprendido muchísimas cosas, pero la más importante: ser yo misma y respetar. En el fondo es algo tremendamente fácil y esencial. Ojalá todos pudiéramos ser así.”

Lys, Barcelona


“Realizar terapia Gestalt ha supuesto un cambio total en mi vida. Con compromiso y paciencia he conseguido superar muchas de las dificultades que me llevaron a su consulta y que con otros estilos terapéuticos me había resultado imposible. A parte de esto, me ha dado un nuevo enfoque con el que vivir mi vida, a través del momento presente y de la conciencia en mis sentimientos, pensamientos y sensaciones. Ha habido un antes y un después. Ahora me siento más vivo y más realizado.”

Jordi, l’Hospitalet


“Gestalt para mí ha sido como una forma de abrir puertas dentro de mí. Puertas que tenía cerradas con cadenas emocionales y puertas que ni me imaginaba que tenía.

Me ha permitido ver las cosas desde otro ángulo. Un ángulo más abierto y más flexible sin perder por lo tanto mis valores. Si pensaba que era alguien que se ponía en la piel de los demás, ahora lo soy más, pero sin que me afecte como me afectaba antes. No todas las personas somos capaces de dar y/o recibir igual y respetando a la otra persona con sus capacidades y límites es un grado. Las decepciones desaparecen o se vuelven más fáciles de llevar porque lo enfocamos de otra forma, es decir sin expectativas. Mi lado perfeccionista y el miedo al fracaso eran un freno en mis proyectos. Unos problemas de salud y mi pasado me condicionaban en muchos ámbitos de mi vida. Había situaciones de mi pasado que no me dejaban avanzar en el aquí y ahora. Aprender a aceptar la realidad fue una gran lección y muchas veces me toca aplicar la lección en mi día a día. Aceptar para nada quiere decir que dejes de luchar, que te conformes sin más. Sólo que permites que sea así hasta el momento que consigas cambiarlo.

 En mi actual trabajo llevo un equipo y en alguna situación de conflicto me he acordado de Gestalt. En el ámbito de las relaciones llevo mejor las ilusiones y desilusiones. La sociedad propone unos esquemas de vida y en este momento debería estar casada y con hijos. Antes me sentía una fracasada por ver a mis amigos formar una familia. Ahora estoy convencida que soy perfectamente feliz sola y que todas mis experiencias me han permitido tener una visión más amplia de lo que llamamos vida. Me he vuelto más exigente sí, pero porque sé lo que quiero y sigo equivocándome y aprendiendo cada día. La vida es así, nunca dejaremos de aprender. Por eso me gusta tanto estar viva y aprovechar esta oportunidad con una sonrisa y en los momentos más duros con la sabiduría de que todo es pasajero.” 

Ana, Manresa


“Hará aproximadamente año y medio que me sumergí en la terapia Gestalt. Llevaba tiempo dándole vueltas a la posibilidad de realizar una terapia de este estilo, puesto que siempre me han interesado estos temas. Sin embargo, después de muchos años de convivencia sobrevino la separación de mi pareja que, aún esperada, afectó profundamente mi estado emocional. Este hecho precipitó mi decisión de emprender la terapia… y después de multitud de sesiones, en las que hemos abordado infinidad de ámbitos a nivel personal y de conducta, solo puedo hablar maravillas respecto del Gestalt y congratularme de haber tomado la decisión de iniciar este proceso.

No solo me ayudó inicialmente a superar las consecuencias de mi separación, sino que ahondando más profundamente en las raíces de algunos comportamientos, me proporcionó las herramientas necesarias para afrontar de manera más saludable y efectiva la mayoría de situaciones cotidianas que me planteaban malestar, incomodidad y por ende, infelicidad. Después de todo este tiempo experimentando la terapia Gestalt, no puedo decir que sea plenamente feliz ni mucho menos, pero si que, sin lugar a duda puedo afirmar que me siento mucho más cómodo conmigo mismo, y que he alcanzado niveles de aceptación personal que anteriormente resultaban desconocidos para mi.

En resumen, creo que el Gestalt me ha situado en una vía de crecimiento personal que ha fomentado los momentos buenos y saludables en el marco de mi vida cotidiana, incrementando mi autoestima y, en definitiva, haciéndome más “consciente” de mi mismo y de la realidad del “ahora”.

Jesús, Barcelona


“Hacer este proceso de autoconocimiento, para mí ha sido un viaje profundo hacia mi interior. Me he dado cuenta de que muchas de mis creencias sobre mí misma y sobre el mundo que me rodea eran impuestas, externas, ideas que dificultaban mi relación con los demás y eran una gran fuente de miedos e inseguridades. Ese acercamiento a mí misma y a los demás, me ha proporcionado más autoconfianza y me ha permitido relacionarme más sanamente con mi entorno. El proceso que he seguido también me ha ayudado a conseguir herramientas para enfrentarme a las dificultades que posteriormente se han ido presentando en mi vida. En resumen, el proceso Gestalt me ha ayudado a ser más yo misma, a caminar más libremente, a liberarme de actitudes inconcientes que me encadenaban a la infelicidad y, en definitiva, a estar más en paz y a ser más feliz.”

Marta, Barcelona


“La mejor decisión que he tomado nunca ha sido la de invertir en mí misma. Conociéndome mejor, dándome cuenta de los patrones con los que funcionaba, he logrado ver cosas de mi personalidad que antes me resultaba imposible. Mi ansia de gustar a todos y de contar con la aprobación de los demás había logrado encerrarme en una jaula en la que la verdadera Núria no tenía cabida. Ahora soy capaz de ver mis verdaderas necesidades y de satisfacerlas por mí misma. Muchos problemas pasados sin resolver me habían encerrado en este personaje tan perfecto como falso que venía dominándome desde hacía demasiado tiempo.

Ahora este personaje ya no domina mi vida, sino que logro verlo y dominarlo cada vez que aparece. Me siento más libre, más auténtica, más relajada, más ligera, sin la necesidad de complacer a todo el mundo y sintiéndome libre de decir “no”. Mi relación de pareja ha mejorado y me siento más preparada para afrontar los retos que se me presenten en la vida.”

Núria, Sabadell